jueves, 24 de abril de 2014

Ligeros Pensamientos nocturnos . Un Huerto de Besos




Anoche  Lucas al irse a dormir, tras nuestro capítulo del Inventor de Viajes  de Irene, y de repetir entre risas nuestra ya frase totem favorita...

y con un soplo de viento
aquí termina este cuento

Me dijo muy serio.;. Mamá, podríamos plantar un huerto de besos.
Esta gran idea se ha ido fraguando en su pequeño cerebro estos días atrás .Le veía yo muy pensativo ,cavilando, parado ante todos los huertos que cruzábamos.

Claro cariño! podríamos! y cómo lo hacemos?
Es "fáfil" mira , cogemos una planta, pequeñita, le damos un beso, la enterramos en la tierra , la regamos, y crecerá una planta que estará llena de besos....

Me parece una idea genial Lucas.
Lo haremos?

Lo haremos................

miércoles, 16 de abril de 2014

Ana y Guille . 2ª parte




Los días pasaban y Ana y Guille cada día se sentían más cómodos el uno con el otro. El cole parecía menos cole, porque siempre se les ocurría alguna locura que hacer o simplemente divagaban y teorizaban sobre la vida.

Guille era un experto en pinchar a Ana , que defendía sus posición cual Jane Austen, y él conocía el puntito exacto dónde picarla, lo cual era bastante fácil.

Ana adoraba debatir, se entregaba, como en  todo lo que hacía, con pasión y vehemencia, el tema era lo de menos.

A veces se encontraba defendiendo a muerte la postura que dos días antes había criticado hasta la saciedad.

Guille jugaba mucho con eso, le buscaba la vuelta.
No en vano los dos se habían apuntado al concurso de oratoria del cole.

Había días en que tanto debate acababa mal ,y alguien salía lastimado , porque el lenguaje es poderoso, y hay que mimar las palabras, a veces a alguno se le escapaba algo que hería al otro, y entonces se instalaba entre ellos un iceberg,  pero al final Guille sabía hábilmente llevar la discusión a buen puerto y que todo quedara en una pequeña refriega. Era un don que él tenía. O así lo veía Ana.


Todo discurría plácidamente, volvían juntos por el camino, un trayecto de quince minutos que a ellos les llevaba unas dos horas.

Guille se paraba a cada paso , analizando cada planta y cada bicho, sacaba con parsimonia su cuaderno de bichos y, o bien lo dibujaba tranquilamente, o lo buscaba si ya estaba catalogado y tomaba anotaciones.

Para Ana los bichos eran un error de la creación, Dios andaba despistado seguramente ese día, tantos quehaceres, en definitiva, le repugnaban.

Tenían que hacer un bichario para el cole, y debían recoger una veintena de  bichos y clavarlos con una aguja en un corcho.

Cada nuevo intento suponía unas tremendas ganas de vomitar para ella.

--- Me encuentro mal Guille yo no puedo atravesar el escarabajo, anda porfi y le ponía esos ojitos que ella pensaba que la hacían irresistible.

Guille bastante inmune a las tácticas de persuasión femenina se reía:

---Dónde lo sientes? ahí dónde tu sientes las cosas? jajaja

---Que te lo digo en serio que vomitaré! le gruñía Ana, suplicante sin dejar de aletear las pestañas .

El continuaba absorto dibujando.
Ambos disfrutaban de estos momentos .

Ella parloteaba , le contaba sus cosas y él callado seguía pintando una tela de araña, hasta que quedaba exactamente como le gustaba. Este proceso podía llevar varias horas.

Ana contemplaba los huertos y  le hablaba del cultivo ecológico,  de que su madre compraba todo a unos agricultores que hacían lechuga y poesía con las luciérnagas. Poesía ecológica la llamaba ella o poesía hortícola !.

La importancia de que hubiera luciérnagas en los campos y el sabor de los tomates de verdad.....

El la oía sin oirla y le sonreía de vez en cuando , volviendo rápidamente a su dibujo.
Le gustaba verla feliz aunque se perdía a menudo con tanto parloteo.

A veces Guille aprovechaba y paseaba con Ana a su perra.

Como Ana estaba en fase canina no podía dejar de compararlos , si es que eran iguales, se llamaba Duna pero bien podía haberse llamado Calma, Pachorras o algo así. Para mover un pie pedía permiso al otro.

Duna se tumbaba al pie de los niños y permanecía quieta durante horas.

Ana dudaba si seguía viva y la pinchaba disimuladamente con un palo, entonces Duna gruñía en señal de que sí, estaba viva, simplemente descansaba, acomadada al ritmo de su dueño.


Ana miraba de reojo a Guille y luego a la perra y le parecían clones, su teoría estaba archirequeteconfirmada.


En ocasiones él, levantaba los ojos de su cuaderno y  le seguía el juego , lanzando sus terribles teorías. Tenía de todos los tipos y colores, para todos los gustos, o como decía Ana, para todos los disgustos, porque eran a cual más deprimente. Ana dudaba si se las creía o sólo lo hacía para incordiarla. Parecía disfrutar mucho incordiándola.



---Yo soy Darwinista Ana y nihilista, no creo en nada.
--- Tú lo que eres es tonto


Así solían acabar sus disputas, luego él conseguía de alguna forma hacerla sonreir o ponía "su cara de no he roto un plato en mi vida" y ella se ablandaba.........

Otros días Guille se sentía locuaz y hablaba de su otra gran pasión , además de los asquerosos insectos, ... el espacio exterior....
Esta sí que le gustaba a Ana, él lo sabía todo y podía estar horas hablando de multiversos, antimateria, partículas de Dios, científicos chiflados ..............

-- Explícamelo como a una niña tonta de doce años, bromeaba Ana

-- Es que eres una niña tonta de doce años, jaja.

 Pero enseguida se ponía serio, en "modo conferenciante", y sus ojos lo decían todo, ya estaba soñando, lejos de Ana , del camino, del colegio y de los bichos.

De hecho algún pobre insecto había encontrado su fin cuando Guille llevado por la emoción del momento  apretaba el puño con mucha fuerza olvidando al desamparado animalito que había dentro.. aplastamiento....

Hubo momentos en que Ana pensó en dejarle allí, en su espacio exterior , pero entonces su mirada se encontraba con la suya y algo la aferraba al suelo, como si sus pies no pudieran moverse. Sentía que había echado raíces allí mismo.

Guille le explicaba entusiasmado lo de la tostada y la teoría de las cuerdas y las metacuerdas y los universos paralelos.... ella se había perdido en la primera cuerda, pero no le decía nada, no quería parecer una niña tonta de doce años, .. como su hermana puag. que no se interesaba de las cosas trascendentes del mundo.

Y además no quería parecérselo a Guille.

Ella también tenía sueños, que la alejaban del universo y la acercaban a las palabras, a las letras, quería ser periodista.
El miraba anhelante el espacio, el mundo de fuera y ella las letras y el de dentro.

Guille fantaseaba con trabajar en la Nasa, o encontrar alguna teoría nueva sobre el Big bang . Cada vez que un ciéntifico encontraba una nueva fórmula, o partícula, se ponía furioso y permanecía unos días huraño, como si se le hubiera escapado una oportunidad .

Todo iba muy bien realmente entre ellos, hasta aquel día en que llego el tornado.

Y el tornado se llamaba Olivia....

Ya el primer día Ana, con ese instinto del que las mujeres, hasta las más pequeñas están dotadas, vio las señales....

Hola chicos, vengaaa un momento, prestad atención, os quiero presentar a Olivia, va a ser vuestra compañera, acaba de llegar de Madrid , espero que la acojáis bien .......

Olivia con sus rizos rubios y su angelical sonrisa y sus ojitos azules se veía tan segura de su cuerpo, y de su.... todo.

Ana sintió una punzada pero era algo indefinido no sabía ponerle nombre. Se enderezó en su sitio e intento parecer .... parecer qué? . Mayor? segura?

Guille estaba enfrascado, como siempre,  atento a los movimientos de su última adquisición, un bicho palo que había capturado y metido en un tarro de cristal.

Levantó momentáneamente la mirada, y.... ya no la bajó.

Ana lo notó y le dijo, jaja, parece una cheerleader verdad?

---Hum, masculló él

Lo que definitivamente saltó todas las alarmas de Ana fue cuando al acabar la clase él fue presuroso a saludar a Olivia, con una efusividad desconocida antes por Ana.

---Olivia no? encantado yo soy Guille

Y le plantó dos sonoros besos y un fuerte abrazo.

Olivia miro alternativamente al tarro de cristal, no sin cierta repugnancia y a Guille y siguió su camino sin inmutarse.

--- Eso que he visto ha sido un abrazo?
---- Sí, contesto Guille
---- Pero si los odias, pero si me has desarrollado al menos cinco teorías sobre el contacto humano, y los gérmenes y las bacterias, y...

--- No me rayes Ana

Ana notó como las lágrima le afloraban y no quería que Guille la viera llorar, así que dio media vuelta y se marchó.
El se concentró de nuevo en su bicho palo ajeno, aparentemente, al mar de emociones extrañas que sentía su amiga.

Oh oh, el demonio había llegado al cole, en forma de rubia angelical, la caja de los truenos se había abierto............... durante unos microsegundos, Ana se descubrió pensando si Olivia tendría alergia a algún alimento, quizás a las avispas? , nada grave..... claro....

...................... se mascaba la tragedia.....
                                                                                             




lunes, 14 de abril de 2014

2º DIA DE CONVERSACIÓN BIPOLAR INTERNA DE UN DESAMOR...entiéndeme...


Los días siempre comienzan distintos y me comporto respecto a esa sensación, ¿no te ocurre a ti?

Es...como un efecto "halo" que me invade  a la mañana...a veces luz, a veces neblina, y a veces invisibilidad...a veces deseo que el agua de la ducha se lleve disuelta en la espuma esa neblina, o salga por la ventana mezclada con el vapor cálido ...otras estoy tan radiante por dentro que hasta ilumino el interior de la cama...y dudo si levantarme por si esa energía positiva se queda entre el calor de las sábanas...justo! sí señor! piensas bien...son algunos de esos días que tú seguro también te estiras sonriente, perezoso y convencido de que se te podían "pegar" las sábanas..te suena ¿¿verdad??

Unos días  amanezco con sensación de resignación por los demás, de buena con todo el mundo...poco a poco va pasando, pero me queda una sensación blanda y poco "yoica". Otros salto furiosa, excitada de la cama y en la ducha hasta el agua me esquiva porque en mi estado irascible puedo ahogarla con el primer "buenos días" de la mañana.

Otros me gusta sentirme intrigante, enamorarme de mí y coqueteo y disfruto mirándome de mil maneras en el espejo...ese día suele acabar mal, siempre me disgusto conmigo misma cuando me comparo con el resto de la población y me repito y me repito y me repito... como me decía mi madre (algo vería ya en mí que no....), "la belleza está en el interior"...pero sólo veo "exteriores" por los que uno se preguntaría "¿y para qué voy a hurgar más? Con lo que veo me conformo!!"...en fin...esos días agradezco la noche.

Algunos me pongo en pie con sensación de madurez, de equilibrio, y me gusta sentirme mujer, guapa o fea, gorda o delgada, blanda, exigente o egoísta...da igual. Me encuentro a gusto y plena en mi hueco del mundo, y entonces mi deseo de ti, es más cierto, más real e impaciente. Siento una ola interior rizada con las letras de tu nombre, que crece y se tatúa en mi corazón... que me hace temblar al final del día y esperarte...y si no llegas, necesito caer en uno de los estados anteriores para superarte,  nada mejor.

!!!Has llegado!!! voy por ti.... mañana será otro día. Un beso.



domingo, 13 de abril de 2014

Palabras de ultramar

La música de tus palabras

evoca sueños en ellas.

No siento envidia,

sólo, afán de superación.

Una meta, la no directividad,

fluir con la respiración.

Cuando la mente refleja,

y el corazón transmite

cercanía y comprensión,

las barreras caen, y

el ser se muestra en todo

su poder.

jueves, 10 de abril de 2014

Esta vez un cuento para mi : El cuento de Lara

Hoy no voy a contaros una única historia, voy a contaros dos. Porque al fin y al cabo la vida no está escrita con el cincel de una sola persona; sus entresijos, romances e infortunios son el resultado de los lazos de todos aquellos que han pisado alguna vez este suelo. 
Un suelo por el que también ha andado la protagonista de nuestro primer relato. Su nombre es María, aunque bien podría haberse llamado de cualquier otra forma. Eso poco importa. María tiene 8 años y es una niña feliz. Sus padres tienen trabajo y la quieren mucho: nunca le falta un plato de comida en la mesa.
Un día en el colegio, la profesora de María les manda un apasionante trabajo: les dice que cuando vayan a casa, deben poner una semilla en un pequeño tarro de cristal junto a unos algodones y un poquito de agua. María está fascinada, inquieta e ilusionada. ¿Realmente crecerá un brote verde de aquella cosita ovalada? Difícil de imaginar. Pero sí, su profesora les ha prometido que en un plazo máximo de tres semanas, la semilla habrá dado lugar a un pequeño tallo verde.
Pasan dos días, y la semilla, aunque algo más arrugada no parece dar señales de quererse abrir. María la mira inquieta, aunque su madre le dice que todavía es demasiado pronto para que germine. Por si acaso, ponen el tarro de vidrio cerca de un radiador: para que el calor haga su efecto. Pero no obtienen ningún resultado positivo. Al cabo de una semana, la semilla no ha cambiado de aspecto. Ni tampoco después de dos, ni de tres, el tiempo límite que les dijo la profesora.
María está triste. No entiende por qué su semilla no ha dado fruto. Ella, que la ha cuidado con todo el cariño, que se ha esforzado tanto. Se pregunta qué ha hecho mal… ¿por qué no ha crecido? Y cuando llega a clase, su corazón todavía se llena de más tristeza y amargura. Todos sus compañeros han traído tarros de cristal con una semilla abierta y con un tallo verde. Todos, menos ella. La suya permanece igual: arrugada.
Y es ahora cuando María se da cuenta de que la vida no es justa. Su esfuerzo, su sacrificio… ¿de qué ha servido? ‘De nada…’, se dice mentalmente. ‘Absolutamente de nada’.
Hasta aquí la primera historia. ¿Queréis leer la segunda?
Esta vez el protagonista es un ingeniero recién licenciado. Se llama Pablo. Aunque como he dicho antes, poco importa su nombre. Pablo acaba de conseguir su primer empleo en una importante empresa multinacional porque tienen entre manos un nuevo proyecto. Quieren sacar el agua del río que pasa por la región para hacerla llegar a los pueblos de los alrededores. Pablo es consciente del privilegio de haber sido contratado. Sobre todo, porque si están contentos con su trabajo, le han prometido una renovación: incluso, una plaza fija en la empresa.
Por eso, Pablo se esfuerza como nunca lo ha hecho en su vida. Se pasa días enteros en la oficina, estableciendo estrategias para conseguir el sistema de tuberías más adecuado que lleve el agua a los pueblos de la región. Trabaja muy duro, casi ni duerme. Su superior parece notar este entusiasmo y, además, le felicita por el buen trabajo que está haciendo. Gracias a él, el proyecto se está implantando con éxito.
Y llega el día de la verdad. El sistema va a ponerse en marcha y el agua avanzará por las tuberías alcanzando su destino. ¿Quién iba a pensar que su destino estaría tan lejos ese día? Un oficial da la voz de alarma: está pasando algo. Debido a un fallo, a un error de cálculo, la presión que ejerce el agua en las tuberías no es suficiente y el agua no llega con fuerza a los grifos de las casas. El proyecto ha sido un completo fracaso.
Pablo no puede creerlo. Está de pie, rodeado por sus superiores y sabe que ha sido su culpa. Sabe que ha fallado y se ve víctima de un fracaso que le recorre todo su cuerpo. Su esfuerzo hecho pedazos en tan sólo un segundo: un grito de alarma que ha echado a perder su constancia, su trabajo; y que ha resquebrajado su potencial, su seguridad y sus sueños.
La empresa ha perdido una cantidad desorbitante de dinero en este proyecto y no quiere invertir más en buscar soluciones. Ya está. Todo ha terminado.
Sin embargo, estas dos historias…. la de María y la de Pablo, la tuya y la mía no estarían completas sin una tercera. Una historia que tiene lugar 50 años después y que transcurre en un escenario invadido de gritos de desesperación, alarma y horror. El individualismo, la falta de creencia en las personas y el egoísmo han terminado en una crisis económica y política tal, que ha traspasado los límites de la comprensión. Estamos en guerra.
El hambre se apodera de niños, hombres y mujeres. Las tierras están calcinadas por las llamas de la incomprensión y la ira, ya nadie cree en sus vecinos. El pueblo de al lado, ése al que iban los jóvenes durante las fiestas… se ha vuelto ahora inhóspito y extraño. Es el enemigo.
La comida escasea. Y sin comida… la vida pende de un hilo… ¿Qué van a hacer? Los vecinos del pueblo saben que no hay otra solución: dos personas serán escogidas para que vayan al pueblo enemigo a buscar comida. Entre todos, deciden que lo más sensato es elegir por sorteo a dos personas ya mayores, porque la gente joven es ahora imprescindible para plantar cara al enemigo.
Las bolas salen de la caja. El destino ha hecho su elección: un hombre y una mujer. Al día siguiente saldrán hacia la antigua carretera que separa los dos pueblos. La suerte está echada. Juntos caminan por los campos arrasados, sorprendidos de ver a su alrededor tanta desolación… pero siguen avanzando, saben que tienen que conseguir comida del bando enemigo o si no… No se atreven ni siquiera a pensarlo. Les duele demasiado. Avanzan ávidos. Justo cuando alcanzan la carretera antigua… creen vislumbrar a lo lejos unos centinelas del pueblo enemigo. Se esconden tras unos matorrales que les impiden la visión. Aguantan allí durante horas… ¿o tal vez días? Han perdido la noción del tiempo. Tienen miedo de salir y que les vean, pero saben que no queda mucho tiempo… Su pueblo depende de ellos. Se miran con cierta angustia, pero asienten sabiendo que es su deber. Y salen de su escondite.
Y allí mismo ante sus ojos se encuentran un hermoso espectáculo de color verde: un campo repleto de plantas… Se acercan emocionados sin poder creer lo que ven. ¿Son judías? Sí, lo son. Entonces, el hombre se queda pensativo mirando al horizonte. ‘Yo ya he estado aquí’, dice en voz alta, y se aleja hacia uno de los laterales de la vieja carretera. Con sus propias manos escarba tanto como puede… y allí está: una vieja tubería resquebrjada, por la que apenas discurren unas pocas gotas de agua, aunque suficientes para calmar la sed de las matas de judías que hay a su alrededor.
Y el anciano le cuenta la historia de su primer empleo a esa mujer que se ha convertido en su amiga y que permanece a su lado incrédula. Le cuenta la historia de su fracaso. Y ella le responde: ‘Yo también estuve aquí hace 50 años’.
‘Cuando salí del colegio, estaba tan apenada y enfadada por esa semilla que no germinaba… que la tiré con toda mi rabia en este campo’, recuerda. ‘Y hoy, tras 50 años, esa semilla ha dado lugar a un campo… y todo gracias al agua de una tubería mal fabricada. ¿Te das cuenta? Dos proyectos que fracasaron en un primer momento… van a dar de comer a un pueblo entero’.
Así es la vida. Unas veces antes, otras después. Pero siempre, siempre, al final del camino… se encuentra la recompensa… fallamos y nos equivocamos, como le ocurrió a Pablo; o puede que no veamos el fruto de nuestro esfuerzo, como le paso a María, pero hay que seguir adelante y no rendirse porque al final del camino… te darás cuenta de que todo sirve para algo. Para que aquella semilla terminase en aquel campo… para que esa tubería mal fabricada pudiera regarla.
Y es que, como hemos dicho al comienzo de este cuento, la vida no está hecha de una sola historia sino de muchos y kilométrico hilos que nos sostienen y unen nuestras vidas… esperemos que así sea durante el resto de la eternidad.
Te conozco desde hace poco Patricia, pero parece que en algún punto de esa maraña de hilos, el destino ha querido que nos encontremos… ¡Buen comienzo! Y gracias por hacerme escribir: no sabía lo mucho que lo echaba de menos.


FIN


Este cuento es de Lara Bernal, periodista, soñadora, conta cuentos, experta en marketing, .... quizás futura premio Nobel? jaja

gracias por tu regalo, cada hora semanal... es un regalo

Ella quería




Cuando se lo encontró en su camino,
Ella quería que el Sol se quedara,
para subir a los árboles y espiar a los pájaros,
Para comer chocolate y tumbarse en la hierva
Para que las sombras no volvieran nunca.

Cuando se lo cruzó en su vida
Ella quería que el aire se quedara
Para enredarle el cabello y sacarle caracoles
Para hacerle cosquillas  y volar una cometa
Para que la niebla no volviera nunca.

Cuando llegó a su alma
Ella quería que el agua se quedara
Para salpicar su vida  y tirarse de bomba
Para pisar los charcos y morirse de risa
Para que la sed no volviera nunca.

Pero al sol le esperaba el horizonte para arrullarle en sus brazos
Y al aire le esperaban las velas para surcar muchos mares
Y al agua le esperaba el océano para salpicarse de espuma.


Y Ella dio gracias por los deseos, se secó la lágrima de la mejilla y continuó su camino.








miércoles, 9 de abril de 2014

Un cuento para Abril




Abril... aún no lo sabes ,eres pequeña, pero te espera todo un mundo por descubrir.

Desde que abriste tus oscuros y profundos ojos,  y , curiosa, sonreíste a la vida,  cada día, cada minuto guarda una sorpresa para ti.

Cualquier cosa te asombra, magia? realidad? , todo es posible, no hay límites.

Tienes todo el tiempo para  creer en princesas, en castillos mágicos, en que existen dragones, y  que quizás el día menos pensado te encuentres a Dora la Exploradora a la vuelta de cualquier esquina....

Cuando seas un poco más mayor ,  el Ratón Pérez o el Hada de los dientes vendrá por la noche, mientras tu sueñas con Hansel y Gretel y duermes como la Bella Durmienta... y sigilosa te dejará un regalo, algo rosa seguramente ... porque tienes muchas posibilidades de que te fascine o quizás no, quizás seas de esas niñas contracorriente que quiere rojo...... y estará bien Abril...

Lo  que hagas y lo que sueñes va a estar bien.

Y crecerás , con rosa o rojo, feliz muchas veces, triste alguna otra cuando veas que el ratón se va y algún hada  desaparezca, alguna amiga no te invite a su cumple,o  algún niño del parque sea malo contigo.

Pero entonces debes apretar mucho los ojos, fuerte, fuerte, y volver a creer en las hadas porque ya sabes lo que dice Campanilla, si no crees en ellas desaparecen y ¿qué sería de un mundo sin hadas?

Quizás los mayores no te lo digan, puede que les de vergüenza, pero Abril, sí que existen, tú tienes una en tu cuarto, grábala en tu mente, reténla en tu corazón , por si llegan esos momentos.

Algunos mayores, más de los que crees sí creen en las hadas pero shhhhht  es un secreto

No todo el mundo puede, pero si miras a la gente, muy dentro, más allá de sus pupilas, seguramente los reconocerás, y tu hada, se encontrará con la suya, y en ese mismo instante sentirás que les gusta jugar y soñar , y os sonreiréis con la mirada.

Con esos, Abril , debes quedarte. Y si les miras achinando un poco los ojitos, seguramente verás las alas de hada, son transparentes, casi no se notan, pero a la luz del sol un brillo suave les delata.

Créeme, yo las he visto .
¿Imaginas Abril? "Descubridora de hadas" ,suena bonito, aunque tendrías que guardar el secreto.

Nunca dejes de soñar, ni de imaginar, cree siempre en la magia .

Mánchate de tierra, pisa los charcos con tus botas de agua de Peppa Pig, mójate con la lluvia, pilla un buen resfriado y deja que te mimen , sueña en el cole, aprende las vocales porque con ellas podrás leer  y entrar en un montón de mundos que ni siquiera imaginas ahora. Y si alguna vez no te gusta el tuyo, vuela a ellos.

Usa pintura de dedos , disfrázate de princesa , empáchate de Lacasitos!.

Vibra , fluye, siente la vida , llora cuando tengas ganas y ríe escandalosamente cuando te salga.
Equívocate, no pasa nada , levántate luego , y si quieres búscame seré una ancianita, y cuéntame cómo te ha ido.
Crece feliz hermosa y fuerte...................................confía en ti, y en lo que eres,  solo tú y tu hada lo sabéis , las dos sois sabias... escúchate, y quiérete mucho.

Besitos Abril, espero conocerte algún día.

para Juan C. , y para Abril,.......