Dos sirenas esperan
ser inmortales
en su pedestal de piedra.
El hada de la ilusión
les lanza un hechizo:
Convertíos en estatuas,
Cristalizad vuestras escamas,
Congelad vuestras melenas,
Permaneced inmutables
a través del tiempo.
Todos os admirarán
como símbolos
de un tiempo mágico
llamado a
esconderse.
Pero el hada olvido su varita,
y las sirenas bajaron,
y tras un gesto osado,
saltaron de nuevo al agua
en el olvido de que
nadar libre
es la única belleza
que nunca muere.